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Tres meses después de mi cirugía en el pectoral, el doctor me dio el visto bueno para realizar actividad física, pero claro, seguía con la misma recomendación y que era nada de fuerza hasta el noveno mes; por eso le pregunte al doctor en cada una de mis visitas: ¿Qué puedo hacer? - su respuesta en esa ocasión fue: ¡correr o montar bicicleta, pero por favor no se caiga!

Ese mismo día al salir de la consulta fui a correr, exactamente el 8 de junio del 2022, ese día hice 6.06 km en 31min 39 seg.; no fue mi mejor marca claro está, sin embargo, no estuvo tan mal después de 6 meses sin realizar ningún ejercicio. También retomé mis estudios en la UNAD en comunicación social y a la par empecé a estudiar de manera virtual en UNISPORT, allí me gradué como Experto en Periodismo Deportivo al finalizar el año.

Durante ese semestre de junio a diciembre del 2022, corrí un total de 19 veces y salí en una ocasión a montar bicicleta, no fue mucho por el tema de los estudios y el cuidar a mi niña, pero fue lo suficiente para enamorarme también del ejercicio aeróbico luego de salvarme del borde de la locura por la inactividad; para el año siguiente, con un “poco” más de tiempo al finalizar uno de los estudios, empecé a correr de manera más frecuente y de a poco también montando bicicleta. Como para mitad de ese año 2023 lanzaron una carrera en la que combinaban correr con montar bicicleta, una Duatlón que llaman y bueno me interese y le conté a un tío, el mejor del mundo, mi Tío Richy y él me dijo: "mijo yo le gasto la inscripción" y así fue, para agosto me inscribí y la carrera se realizó el 5 de noviembre en el Parque Simón Bolívar, eran dos distancias, una sprint que consistía en correr 3km, luego montar 20 km en bicicleta y finalizar con 6km corriendo; la otra es la categoría Standart, 6 km corriendo, luego recorrer 40 km en bicicleta, para concluir con 12 km corriendo nuevamente. ¿Adivinan que distancia recorrí? 
                                                     
                                                           


Así es, la distancia más larga, me fui de osado, pero creía en mis capacidades; tal vez no realice el mejor entrenamiento, era nuevo en ambos deportes, no tenía ni los implementos adecuados para competir, pero termino siendo un trabajo en equipo( por cierto, les agradezco mucho, que gran equipo): les cuento que mi padrastro me prestó una bicicleta de ruta clásica (una Vitus) que por cierto tampoco era de mi talla, mi tío Richy, quien me empujo a esta osadía, me presto un buen casco que luego me termino regalando, además, me compro unos pedales para la bicicleta porque ni siquiera sabía andar con los llamados choclos (aclaro que aun no se), me regalo un par de geles y yo por mi parte me compre unos buenos tenis para correr en pista y salir con el número que me toco, el 222.

Mi esposa tuvo la idea de celebrar el cumpleaños de nuestra hija el mismo día de la competencia, ahora imaginen el afán que también tenía por acabar pronto y llegar a la reunión... otro buen motivante, llegamos todos los deportistas al punto de partida, alistamos nuestros relojes, la gran mayoría contaba con grandes marcas de relojes deportivos como Garmin, Polar y otras que ni conocía; yo por mi parte, tenía puesto mi reloj Samsung (aunque muy básico y sin ser el ideal para la competencia, debo decir que me sirvió bastante) y la carrera inicio,  mi plan fue sencillo, los primeros 6km de carrera a pie ir a un ritmo de calentamiento pues sabía que en la bicicleta no tenía mucha experiencia y no quería "quemarme" tan rápido, en los 40 kms de la "bici" quería andar a un ritmo constante que supiera que podía sostener sin perder muchas posiciones y en la última transición, en esos últimos 12km de atletismo darla toda!, todo iba según lo planeado, tanto así que en los últimos 12k me sentí confiado y me quise escapar con un triatleta ( o es lo que aun creo pues tenía un uniforme de IRONMAN) pero me costó la soberbia y me llegaron los dolores y calambres y aunque fui valiente y no me detuve... baje el ritmo de carrera.

Pase la línea de meta, detengo mi reloj y dice 2horas 54 min y 36 seg. me sentí bien al finalizar con ese tiempo para ser mi primer carrera de ese tipo, tome mi medalla, recogí la bicicleta y arranque para la casa pedaleando lo más rápido que pude, llegue a tiempo, no para ayudar a decorar, pero al menos si para darme una ducha y arreglarme, pasaron las fotos, el ponqué, las risas de nuestra bebé y bueno me preguntaron ellos ( mi tío y mi padrastro) ¿Como le fue? - les dije que me sentí bien pues lo termine en menos de las 3 horas, seguido a eso me preguntaron por el puesto, ingrese a la página de la competencia y para sorpresa mía, termine en el puesto 146 entre casi 500 competidores con un tiempo de 2horas 52min y 45 seg. Fue en ese momento supe que, si entrenaba juicioso y de una manera estructurada, podría conseguir mejores resultados.

                                                      

Mi hija fue a donde estábamos, la alce en mis brazos y les dije que iba a lograr entrar a podio en estas competencias, en ese momento me propuse entrenar juicioso para conseguir mejorar todos mis tiempos y lograr dicho objetivo, por supuesto seguía sin conocer mucho del deporte, así que me sumergí y averigüé bastante en la manera de entrenar, las diferentes competencias reguladas y las formas de clasificar a ellas.

Así, de esta manera, me enamore de no solo un deporte, sino de tres en total, y cambie mi mentalidad y la pregunta a mi lesión que me hice durante todo ese tiempo que era: ¿porque entre todos me ocurrió a mí? a ¿para qué me ocurrió a mí? Eso debía aprender y conocer y la historia no termina aquí, habrá una siguiente parte. ¡¡¡Continua!!! pero antes...
la lección en esta ocasión es no hay que darse por vencidos y aunque todo parece que va mal, está en nosotros mismos cambiar la mentalidad, a veces solo basta con cambiar la pregunta de ¿por qué? a ¿para qué?, buscando así la razón y hallando la resiliencia a ciertos momentos de nuestra vida y no quedarnos en los lloriqueos y las quejas; en mi caso al para que respondo que eso me ocurrió para cuidar a mi hija, tener el privilegio de verla crecer día a día, hora a hora; darle importancia también a la preparación académica y finalmente conocer y practicar otros deportes para los cuales no consideraba que pudiera ser bueno.
  

Finalmente; Tú, hija mía, desde que llegaste a mi vida has sido mi inspiración día a día y sin querer me has enseñado mucho, por esto quiero mostrarte y agradecerte todas esas enseñanzas que me has brindado y claro está que compartirlo con las personas, pues nunca se sabe a quién le podría servir estas lecciones también.

                                                     


 

 

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